domingo, 12 de marzo de 2017

Primera protesta para el cierre de los mataderos en Mallorca



El mes de febrero de este año 2017 tuvo lugar la primera protesta para el cierre de los mataderos en la isla de Mallorca.

Si bien la participación fue de unas 18 activistas en total, podemos decir con la boca bien ancha que estamos orgullosas de que Mallorca se haya sumado a la modesta pero pionera lista de municipios españoles que han reivindicado por vez primera una causa de esta índole.
Como muchas ya sabréis, los grandes cambios de la humanidad, los mas valiosos, han venido precedidos de pequeños grupos de personas que en un principio fueron consideradas como "locas" por tener unas ideas demasiado diferentes a las del resto de la sociedad.


Afortunadamente poco a poco los cambios van surgiendo, y el mundo va cambiando, pero no gracias a las quejas de una sociedad que tiende a llorar sobre la almohada o sobre la barra de un bar, si no gracias a individuas como las que en ese momento pusieron sus caras, su esfuerzo y su tiempo saliendo a la calle a protestar para reivindicar una justicia que todo el mundo merece y desea para sí y que muy pocas entienden cuando con ello se pierden los privilegios autoadquiridos.


Es por ello que desde aquí queremos dar difusión a este pequeño  
gran acto de subversión, de antiespecismo y de amor por la vida.
A pesar de que en su momento los medios de comunicación de la isla fueron informados del acto y de que ninguno acudió ni decidió mostrar interés alguno por este evento, podemos decir que en verdad se perdieron algo que es y será por siempre un gran momento histórico del cambio de la humanidad.

Gracias a todas y cada una de las personas que asistieron ese día, gracias por ser parte del cambio, por ser parte de la solución, algún día, cuando vosotras ya no estéis, alguien verá vuestros actos de lucha como un acto heroico en una época oscura y aberrante de la historia de la humanidad.

Y las mujeres en especial, gracias, la revolución será en femenino o no será!

viernes, 16 de septiembre de 2016

La culpa ni es blanca ni es negra.

La culpa, nadie la quiere, porque a parte del ego, nos ciega el no comprender que todo en la vida se basa en porcentajes, mas altos o mas bajos, con mas color o menos, pero jamas hay una totalidad en nada. No hay un blanco o negro. Y con esto me refiero a que gran parte de los problemas del mundo, si no todos, vienen de aquello de que a "la culpa no es mía".

Nos negamos, generalmente, a reconocer que nosotras mismas tengamos una parte de responsabilidad en aquello que rechazamos o nos disgusta, cuando todo acto tiene una consecuencia que provocamos.
Por eso, por poner un ejemplo, cuando se habla de destrucción del medioambiente, solemos delegar el mal a otras, siempre a otras, pero no vemos que todo acto pequeño influye, y que justamente, nosotras como masa mundial de ciudadanas tenemos mucha mas potencia de destrucción juntas que aquellas que nos dirigen.
Y es que es curioso, pero como metáfora, la que pesca con caña culpa a la que va en barca recreativa, la que va en barca recreativa le pasa el bulto al pesquero grande, y la que va en el pesquero grande se la pasa a las jefas de las grandes empresas, las grandes empresas se la pasan a las gobernantas, y estas últimas, curiosamente, se la pasan a la población y sus actos de consumo, es decir, a nosotras. Y mientras corre la pelota de un lado el otro, se muere el mar.

Y así seguirmos, pasándonos la bola unas a otras, y negando nuestra propia responsabilidad gracias al
todo o nada, gracias al blanco o negro.
Hasta que no comprendamos que nosotras somos las mas poderosas, y que tenemos nuestra parte de responsabilidad, las cosas tan solo podrán ir a peor.

Reconozcamos que somos gran parte del problema, reconozcamos que somos gran parte de solución.

viernes, 8 de abril de 2016

Vendiendo el veganismo como quesos vegetales.

Si bien es cierto que hoy por hoy casi todo el mundo sabe que veganismo es sinónimo de vegetales en la mesa, la realidad es que todavía hay mucho desconocimiento. Y no es para menos ya que el veganimo es algo bastante mas profundo que una receta sin nada de origen animal.

La vara de medir el éxito de las grandes organizaciones salta por los aires y estiman que el número de veganas esta creciendo como la espuma a día de hoy, algo que seria realmente un éxito si no fuera por un detalle muy importante que éstas están pasando por alto y a placer.

Y es que vender un colorido mensaje con el mejor de los marketings para lograr que los barómetros crezcan a toda velocidad, nunca fue una buena idea, y desde dentro del colectivo antiespecista y abolicionista de la esclavitud animal llega a dar la sensación de que se están buscando buenas estadísticas y vendiendo el lema como churros baratos con tal de lograr unas cifras jugosas.

Tristemente a día de hoy no solo esta en venta el queso vegano, no, hoy en día cualquier organización puede vender el veganismo de manera yankee con tal de lograr los objetivos marcados, y claro está,  como gana mas el que mas vende y hacer socios prima, vender la palabra veganismo a bombo y platillo parece ser un buen plan para poder seguir estando en la ola de lo que ya han llegado a  llamar ´´tendencia``.

Parece que han olvidado la palabra antiespecismo, y yo me pregunto por que, será porque es mas larga, o menos cuca, o porque implica mucho mas que comer simples vegetales en una mesa. Será que es menos fácil de vender, menos correcta, mas extremista, menos bonita, mas inquietante, menos cómoda.

Será que es mejor para las víctimas que en esta causa se acepte no comer carne los lunes, aun que jamás viésemos bien aceptar una campaña en la que no maltratásemos a las mujeres los martes. Todo es cuestión de lo mismo, del especismo, de la lentitud y la calma con la que nos podemos permitir tomarnos las cosas, del poco aprecio a las palabras, o de la rapidez con la que algunos pretenden vender quesos veganos en lugar del antiespecismo de base.

Y lo es, es así, comer verduras poco o nada tiene que ver en realidad con el veganismo, y con razón que no se entienda, ya que gracias a estos conceptos de usar y tirar, la gran mayoría de la sociedad aun se pregunta que tiene que ver el uso de lana o seda con el veganismo, y con razón cada día nos encontramos veganas que usan zapatos de cuero reciclados o llevan carteras de piel sin ningún pudor, veganas que ni saben ni se interesan por listados de experimentación animal, y que no tienen ni idea de que es angora o cochinilla.

Lógicamente no podemos pretender que alguien que se ha iniciado al veganismo sepa todo de la noche a la mañana y que tenga todas las ideas claras, pero si desde un principio se da como correcto que lo que mas prima es simplemente comer vegetales cocinados sin nada de origen animal, la llevamos clara, la llevamos clara si a que aquellas que muestran un interés no se las explica la base de aquello por lo que se supone que van a cambiar.

Si vendemos, lo vendemos todo, y lo que a un precio módico se vende, rápido se va, como rápido dejan de interesar las dietas milagro, los remedios naturales, las causas ecologistas, los problemas de recursos en el tercer mundo y muchas otras cosas mas.

Los cambios por los que luchamos deben llegar para quedarse, y para ello no nos bastará con pomposas recetas y caras de famosos comiendo vegiburguers en las portadas de revistas de moda, para que se queden necesitaremos un tiempo mas, un tiempo necesario y responsable que deberíamos aceptar como condición para que las víctimas sean libres de verdad y no vuelvan a las jaulas jamás, un tiempo para que el mensaje no acabe en la basura por haber sido tratado y vendido como una moda mas.

El Veganismo debería ser antiespecismo, frente de liberación animal, abolicionismo, lucha, arduo trabajo. Debería ser una meta a la que llegar a base de hacer entender algo tan importante como sencillo, y es que los animales son individuos que deben adquirir ya lo que les pertenece como ese alguien que son en todos sus aspectos.

Y con razón dicen algunas, menos veganimso y mas liberación animal, a lo que añado, menos logos o corporativismo y mas activismo.

martes, 1 de marzo de 2016

Las cabras de Es Vedrá, las de tu plato y las del calentamiento global.




Observo callada como la sociedad se indigna, llora y lucha por el terrorífico asesinato de las cabras de Es Vedrá, y lo cierto es que una parte de mi se llena de esperanza al ver como tantísimas personas alzan la voz y los puños por ellas.

Pero, sin entrar a valorar los juicios de ecologistas o animalistas, necesito decir que otra parte de mi también se sorprende hacia ambos sectores.Y aun que todo hay que valorarlo, tanto el trabajo de unas como el de las otras, también he de decir que lo valiente no quita lo cortes y que toda esta historia a ojos de una antiespecista resulta un tanto paradójica.

No voy a meter a todas en el mismo saco porque siempre hay y habrá excepciones pero, después de todo lo leído en redes sociales, noticias en prensa, cartas al director y mas, debo decir que el panorama en su mayoría se compone de la siguiente manera.

Por un lado están las ecologistas, que son aquellas que en algunos casos alardean de sus años de carrera como biólogas para justificar la matanza, y que matarían por sus plantas endémicas, dicho sea de paso, es lo que hacen. Y por el otro, están las animalistas de base que en su gran mayoría se dedican a proteger a todo perro o gato que se cruce en su camino, pero que no suelen ir mucho mas allá de eso, salvo algún caso divertido de tiernos roedores o lindos conejitos a los que acoger.

Las primeras, las ecologistas/biólogas, salvadoras de los montes y del ecosistema mundial, se dedican a justificar esa matanza por el bien del mundo, curiosamente hasta les sabe mal que haya tenido que ser así, pero están satisfechas de un buen chuletón cuando llegan a casa después de plantar encinas todo un domingo, y ni de lejos se plantean el gravísimo impacto que conlleva el consumo de origen animal para el planeta, de hecho, y por si alguna lo leyera, contamina mas un ecologista en bicicleta que un vegano en un 4x4.

Las segundas, las animalistas, grandes poseedoras de las voces de los sin voz, de los peluchitos, peluditos o lo que sea, se dedican a desgarrarse la voz gritando que no maten a las cabras de Es Vedrá y a dejarse los ojos y las horas comentando en todo tipo de posts de las redes sociales que es una autentica aberración lo que se ha hecho allí, que los políticos son unas bestias, y un largo sin fin de insultos y blasfemias, toda una paradoja teniendo en cuenta que después de eso, son mayoría las que no tienen ningún reparo en zamparse unas chuletitas de cordero a la plancha con sus patatitas.

Hay compañeras que no son así, que son coherentes con sus palabras, eso también es cierto, pero para todas aquellas que se sacan la espada del orgullo de causas y las esgrimen como una bandera intocable sin pararse a pensar en esto, debo decir que os que acompaña la incoherencia mas absoluta del mundo.

Unas se matan a comprar pepinos locales en sus cestas de mimbre y luego parece darles igual que el impacto de la industria cárnica sea la grandísima culpable de la deforestación mundial de las selvas así como de la contaminación de ríos, lagos y mares, y compran sin pudor esa carne por la cual se contamina hasta un 40% mas que toda la empresa mundial de transportes, coches, aviones, motos, autobuses, trenes, barcos...etc. Justifican sin reparos la matanza de unos seres inocentes que como mucho contaminan con conguitos de caca, por una camomila, pero luego ni siquiera tienen el valor de al menos esterilizarse a si mismas y hacer un simple control de su propia especie, justamente la mas destructiva.

Otras, se rompen la camisa y hasta lloran sumidas en verdaderas depresiones por los animales, pero no reparan en que esa cabra es la misma cabra que mata el payes, la misma cabra que violan una y otra vez para la producción de ese maravilloso queso de cabra, a la cual asesinan sin piedad, con dolor, sangre y miedo, para hacer un guisado, una mochilita o pulserita de cuero hippie, la misma que se sirve caliente en un plato. No reparan en que ellas mismas son culpables del peor de los asesinatos en masa de la historia de la humanidad participando con su consumo del asesinato de mas de 1.000 animales por segundo, 1.000 animales igual de valiosos que las cabras de Es vedará, igual de sintientes que ellas y que han sagrado lo mismo, o mas.

Si las causas que defendemos no van de la mano de la coherencia nuestras palabras pierden toda credibilidad y la lucha se transforma en una guerra de simples banderas, de sucia política, de egos, y todo el dolor y la muerte de las víctimas, se acaba prostituyendo por un puñado de buenas intenciones que a ellos, a los animales y al medioambiente, no les sirven de nada.

Espero que, a parte de haber levantado alguna que otra ampolla, se planteen que no es cuestión de purismo, es cuestión de realidades como puños por las cuales luchamos todas sin cesar, realidades que matan, realidades que se están cargando este mundo, y no por gustarnos menos, dejarán de ser una realidad si no nos quitamos la bandera de la que presumimos de delante de nuestros ojos.

Todas son las mismas cabras, las del matadero, y las del calentamiento global.




miércoles, 17 de febrero de 2016

Cuando cayeron las gafas.


Sucedió pasando por un prado precioso por el que iba cada día. Era el clásico campo arado lleno de amapolas y almendros en flor, con sus animales pastando apaciblemente, un marco idílico donde aquellos seres encajaban a la perfección, el verde, las montañas, el cielo azul y el Sol, todo aquello me reconfortaba y me hacia pensar que ellas vivían incluso mejor que yo.

Hasta que un día, como otro cualquiera, noté que la fuerza de la gravedad se deslizaba sobre mi nariz por el peso de unas gafas que ni siquiera sabía que tenia, que ni tan siquiera reconocía como propias, porque en verdad son mas bien ajenas, son esas gafas invisibles del especismo o del bienestarismo que nos encasquetan a todas desde los primeros años de vida.

Aquello sucedió porque dos o tres días antes me había atrevido a observar a través de un documental, la estructura nazi en todo su esplendor, es decir, como funcionaban, que hacían con esos seres sintientes a los que llamaban por en cima del hombro ´´judíos``, y a los que trataban a modo de ´´cosas`` simplemente por ser diferentes a sus opresores nazis.

Encadenados, supeditados, tratados como una masa, marcados con números, encerrados en recintos, obligados a pertenecer a otros que así lo decidieron por ellos, sin opción de ser ellos mismos, de ser libres, siendo rapados, separados de sus hijos, asesinados sin precio aviso y en cualquier momento, delante de todos los demás, utilizados para hacer zapatos de piel, para hacer jabones con la grasa de su cuerpo...Y mil atrocidades mas.

Obviamente todas aquellas imágenes me hicieron pensar, y mucho, de hecho no me las podía quitar de la mente, y mientras le daba vueltas una y otra vez al terror, a la injusticia de aquello, mi alma rezaba para que algo similar no se repitiera jamás, bajo ningún concepto, lema, o supuesta supremacía.

Y de repente, como cualquier otro día, volví a pasar por mi idílico prado, y ahí fue cuando se cayeron esas gafas, y con ellas cayeron también las flores de almendro y las amapolas, y se marchitó de golpe toda la belleza, la paz y el color de aquel paisaje, y nacieron de la nada, como si nunca jamás hubieran estado delante, las vayas grises, las marcas con números en sus cuerpos, el pelo rapado, la supeditación, la invisible obviedad de no ser realmente libres, de ser separadas de sus familias, ser asesinadas en cualquier momento con miedo, sangre y dolor, acabando por ser tan solo cuero para zapatos, grasa para jabón, un jersey de lana, o cualquier otra ´´cosa``.

Y lo vi horrorizada, vi que se repetía otra vez, una y otra vez, y cada dia. Lo vi tarde, pero lo vi, la similitud con los campos de concentración nazi, el horror que esconde, por idílico que pueda parecer, cualquier tipo de cautiverio o explotación animal. Vi de golpe las noches de infierno buscando entre las sombras a sus hijos vendidos, la desesperación de no saber porque les rapan sus cuerpos, el brillo de sus ojos frente al filo de un cuchillo o en la linea de matadero, el no ser dueñas de algo tan legítimo como lo son sus propias vidas y sus propios cuerpos, tan solo porque nosotras, como opresoras, hemos decidido llamarlas por en cima del hombro ´´animales``.

Los judios, los nazis, los animales no humanos, y los animales humanos, nos parecemos en mucho, todas somos lo mismo, opresores y oprimidos, y carne que se sostiene por sangre, piel y huesos, y sin ningún lugar a dudas todas sentimos, todas queremos que nos pertenezcan nuestros cuerpos.


La historia de horror e injusticia se repite una vez mas, solo que esta vez la ceguera es tan completa que ni tan si quiera lo vemos. Esta vez, es el animal humano el que la justifica bajo su mandato, mirando por en cima del hombro y diciendo como algo vulgar, es que son ´´animales``.




domingo, 14 de febrero de 2016

Primer acto de protesta frente a una muestra de matanzas en Mallorca.


En este primer articulo no voy a tratar de explicar nada nuevo sobre veganismo, antiespecismo, o términos que unas veces mas y otras menos, la gente ya conoce. Lo que si voy a hacer es contar cosas que guarden relación a la temática de este blog y que conciernan a mi visión sobre la justicia que no se hace con la gran mayoría de los animales no humanos.

Y lo haré empezando por contar esta noticia, discreta pero digna mención, que sucedió en un pueblo de Mallorca hace tan solo unos días.

Eran las nueve de la mañana cuando apareció en la plaza del pueblo el cuerpo aun caliente de la cerda, una cerda cualquiera criada, cebada y asesinada para la matanza.

Hasta aquí todo muy corriente y ´´normal``, si no fuera por la aparición de un activista antiespecista anónimo que, en plena faena de despiece, se adentró en la carpa que ya se hallaba salpicada de sangre para rezar una gran verdad.

El es un compañero de batallas que es vegano desde que yo lo conozco, y al que movido por un cartel que publicitaba el macabro evento, se decidió a mostrar su desacuerdo armado con un humilde letrero en el que figuraban tres palabras, demoledoras, pero muy significativas: ´´todos merecemos vivir``.

Debo decir que no me sorprendió absolutamente nada la reacción de los carniceros, que justo antes de ser interrumpidos por los cánticos de la protesta antiespecista, se hallaban sumidos en un auténtico candor mezcla del saber hacer con el cuchillo y el licor.

Sus caras eran un poema, y no es de extrañar, como se iban a esperar un acto de rechazo a algo tan ancestral y arraigado como lo es el consumo de carne y su consecuencia mas directa?

Cuando pasaron los primeros minutos de parálisis y estupor en las caras sonrojadas de los matarifes, la siguiente reacción fue la de esperar, ira, violencia verbal y física, mofa y algunas cuantas risas para acabar la escena. Pero lo que mas me asombró, a parte de la valentía del compañero, fue comprobar que, tras esos primeros momentos tensos se iniciara una charla condescendiente, en la que comprobé que finalmente, todo acto de abuso hacia el animal, se acaba justificando exactamente de la misma forma, y explicado además del mismo modo, orden y manera.

Lo primero que justifica un acto especista, según el especista, es:

1. que otra persona, o varias, también lo cometan.
2. que haga años que eso sucede, cuantos mas años mas justificación moral tendrá.
3. que sucedan otras cosas horribles en el mundo, también lo justifica.
4. que si naces para eso, tienes que ser eso, y no hay mas (en referencia a la cría de animales como recursos humanos).

Hace años que soy activista por la liberación animal en el colorido abanico de tareas que ello conlleva, y si hay un campo que conozco es el de las protestas contra la tauromaquia, y debo decir, que la estructura de los sucesos en este pequeño acto de solidaridad animal, a sido tan similar a la de los actos frente a los taurinos que asusta.

Asusta pensar que si ya nos a costado como sociedad entender que divertirse torturando toros por gusto y entretenimiento no es justo, asesinar animales por gusto del paladar, tampoco debería ser considerado como algo bueno.

Nos marchamos del pueblo meditando sobre la necesidad de que las veganas sean mas combativas, y nos quedamos con la sensación de saber que, a pesar de la congoja de haber visto lo que hemos visto y de haber armado un buen revuelo, siempre habrá alguna persona que se quede dudando ante algo que se suponía que debía ser ´´normal``.

Mi conclusión es que, aun que sea una tarea ardua y poco agradecida, todas podemos marcar pequeñas diferencias en el mundo aun que tal vez no salgan en las portadas de los medios de comunicación, ya que a veces se trata tan solo de sembrar una semilla que logre hacernos recordar que los oprimidos, solos, no podrán ser libres jamás, y que ellos nos necesitan de su lado.


Quiero dedicar este primer articulo en mi blog al compañero anónimo que lo ha inspirado, J.S. que a pesar de todo su valentía y arrojo a sido mucho mayor que la tristeza o el miedo.